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martes, 4 de octubre de 2016

Folletines veraniegos online (1)

Todos estamos de acuerdo: las lecturas son para el verano. Durante el invierno las vamos acumulando en la mesilla, como también almacenamos chichas y lorzas en el vientre, y luego en verano las consumimos, o al menos lo intentamos. Especialmente las novelas, el género literario más extenso, rico en grasas y pausado y que, por eso, más se amolda a priori al tempo veraniego. Si tenemos vacaciones, podemos leer en el tren, en el avión y allá donde vayamos; si no, el ritmo de trabajo de julio y agosto se relaja hasta hacerles sitio a unas cuantas lecturas.

Pues en un artículo publicado a finales de este julio, Javier Marías decía que no: "En agosto consigo acabar dos o tres obras, si no son demasiado extensas". ¿Cómo es posible que Marías solo lea tres novelas en treinta días? El escritor madrileño opinaba que precisamente en verano se leía menos porque las vacaciones son cortas y ajetreadas, así que el tiempo libre del que disponemos lo acabamos empleando en cualquier otra actividad. A no ser que seamos muy pertinaces: "En vez de dejarnos invadir pasivamente por los libros, hemos de ser activos, y obstinados, y luchar por hacerles sitio contra todos los elementos".

No le falta razón a Marías. Por suerte, yo me empeciné y conseguí leer bastante; prueba de ello es que leí y reseñé una novela e hice lo mismo con uno y dos ensayos. Como en anteriores veranos, además de libros en papel leí mucho online: folletines o, más bien, series de artículos que componen una narración o un ensayo. Todos tienen en común la publicación por entregas en internet, por un lado, y un estilo y/o temática ligeros, óptimos para la lectura en el ordenador y en verano, por el otro.

He aquí mi lista de folletines veraniegos online.

* * *


"Destino Las Vegas" de Jordi Puntí

Más que una novela, "Destino Las Vegas" es un relato largo, y tampoco demasiado. Solo tiene cinco capítulos que se pueden leer sin problemas de una sentada. El argumento es sencillo: el narrador, el mismo Jordi Puntí, se reencuentra con Mike Franquesa, un peculiar conocido que le contará qué ha hecho los últimos años en Las Vegas. El estilo también es sencillo, y directo y ágil, a diferencia de la prosa más bien barroca de su novela Maletes perdudes. En resumen, nos encontramos con un relato autoficcional solvente y entretenido, 100% veraniego.


"Lectura y vida" de Juan José Millás

Recomendar a los jóvenes que lean es predicar en un desierto postnuclear, pero Juan José Millás se ha atrevido a hacerlo en "Lectura y vida", un ensayo dividido en seis entregas. Aunque, para ser más precisos, Millás nos recomienda que leamos a todos, seamos jóvenes, adultos o viejos. Sin embargo, el punto de partida son sus experiencias dando charlas en institutos para tratar de estimular la lectura de los adolescentes españoles. No dice nada nuevo: leer ayuda a comprender el mundo, a encontrar trabajo, a desarrollar el pensamiento crítico, etc. Sin duda, lo que merece la pena del texto son sus anécdotas y ejemplos, muy millasianos.


"Brexitraíl" de Miqui Otero

De nuevo, "Brexitraíl" no es una novela, y tampoco es un relato de ficción ni un ensayo. En este caso, es una crónica: un viaje por la Gran Bretaña post Brexit. A diferencia de la mayoría de folletines, la narración de Miqui Otero está relacionada con el presente. Sus divertidas andanzas nos llevan de Brighton a Tetbury, pasando por Gales y Liverpool, donde conocemos a personajes estrambóticos que votaron sí al Brexit y podrían haber salido de Miedo y asco en Las Vegas o de cualquier otro libro de periodismo gonzo. Las múltiples referencias a la cultura británica acaban de aderezar unas crónicas muy divertidas.

domingo, 13 de mayo de 2012

"Black Mirror", o lo peor de ti eres tú


Ya había oído hablar de ella, pero fue una entrada del blog del escritor Jordi Puntí lo que finalmente me convenció para que viera Black Mirror. (El blog, Solo de Underwood, es tan recomendable como la serie: se trata de la columna semanal que publica el autor de Maletes perdudes en El Periódico, donde toca casi todos los palos: desde temas culturales —literatura, cine, series, música, etc.— a políticos y sociales, siempre con sentido del humor e ironía.)

Bueno, a lo que iba: Black Mirror es una miniserie de tres capítulos independientes pero relacionados temáticamente. Es decir, no hay continuidad argumental entre las tres tramas, sino conceptual: las nuevas tecnologías de la comunicación juegan un papel fundamental, concretamente el del malo de la película. Me refiero a la televisiónInternet y los móviles, esos tres grandes corruptores.

Sin embargo, no solo la tecnología es la mala: el culpable es, sobre todo, el usuario, el que aprieta el gatillo. Nosotros, todos incluidos. En este sentido ha de entenderse la metáfora del título, el espejo negro: las pantallas de la televisión, el móvil y el ordenador solo son espejos que reflejan nuestro interior —tan oscuro como nuestro—. La tecnología digital es una prolongación o una ampliación de la mente humana; aunque, en este caso, amplía o prolonga la parte más sombría.

Un ejemplo. En el primer capítulo, "The National Anthem", un vídeo colgado en Youtube informa de que la ficcional princesa Susannah ha sido secuestrada; si el Primer Ministro británico no mantiene relaciones sexuales con un cerdo en la televisión nacional, ese mismo día y en directo, la famosa y querida princesa será asesinada. El secuestrador es un sádico con ganas de aleccionar al personal, al estilo del Jigsaw Killer de Saw; y vaya si alecciona. En este caso, la moraleja va dirigida a toda la sociedad, que se queda pegada a sus pantallas viendo cómo se desarrollan los hechos sin mover un dedo por nada ni nadie.

El primer capítulo es, sin duda, el más espectacular de los tres. No hay contenido sexual alguno, ni zoofílico ni nada, o sea que los más sensibles no han de preocuparse por esto. Lo preocupante son las escenas en que podemos ver las caras de los espectadores viendo la televisión. Al lado del derrumbe moral de un país al completo, follarse un cerdo no es nada.

Los capítulos siguientes van en direcciones parecidas, aunque no son tan aparatosos; son más orwellianos, cada uno a su modo, y más distópicos, cercanos a la ciencia-ficción; no obstante, los malos no cambian, son siempre los mismos: nosotros. El segundo, "15 Milion Merits", es una crítica de los reality shows tipo Operación Triunfo o Factor X. El tercero nos introduce en una sociedad absolutamente controlada por sus propios individuos, gracias a unos aparatos injertados en el cerebro que graban todo lo que cada uno vive —una prolongación de la memoria—; el título es bastante explicativo: "The Entire History of You".

Captura del inicio del tercer capítulo: el protagonista reflejado en una mesa 
de trabajo de color negro (otro espejo negro).